El recuerdo más próximo
que tengo es en la casa de mis primos. Ellos escuchaban todo el
día Beatles, Rolling Stones, Bee Gees, The Monkeys…
Los Gatos, Almendra… en fin, de todo un poco. A los 8 años
fui a ver un show de Los Gatos… Me mató Oscar Moro
en esa Ludwig… ¡Se veía hermosa esa “perra”
con las luces! (Risas)
Creo que eso fue lo que me marcó. Después de romperle
banquetas, tapas de cacerolas, perchas y la paciencia a mis viejos
con la batería, me mandaron a estudiar.
¿Quienes te enseñaron
o quienes fueron tus referentes a la hora de definir tu estilo?
Ufff… ¡Son tantos!
Hay profesores, músicos, discos… Estuve paseando por
varios profesores, pero mis verdaderos maestros fueron Oscar Linero
(padre), Juan Angel López, y Chiche Heger.
Oscar es un tipo increíble con una vida profesional más
que interesante, un historiador innato, conoce el lenguaje del jazz
tradicional como pocos, y además, tiene un hijo que toca
de puta madre!!! (Risas)
También, me daba clases en el escenario… Incluso, me
pasó algunos trabajos dónde aprendí muchísimo.
Juan es un baterista tremendo… Me ayudó a descubrir
una visión distinta del instrumento, la justa en ese momento
de mi vida. Un tipo más bueno que la perra que protagonizaba
a Lassie… (Risas)
¿Qué puedo decir de Don Chiche? El señor Heger
es el más monstruo de los monstruos. Me cambió por
completo la película de la batería, y ese amor por
lo que hace, se ve reflejado en cada consejo. Sin lugar a dudas,
es único en su especie…
Después hay músicos increíbles como Junior
Césari, Alejandro Varela, o Fernando Martínez. Si
bien no tomé clases regulares con ellos, con solo verlos
tocar o mantener una conversación, uno aprende demasiado…
Son músicos que tienen realmente claro el idioma de la batería.
Hice un par de seminarios del Berklee College of Music en Buenos
Aires con Casey Scheuerrell, y Dave Weigert… En fin, todo
suma…
Sería imperdonable no nombrar
a los que me enseñaron desde el escenario, y los discos.
Pomo con Pappo, Invisible o Spinetta Jade; Carlos Riganti con Alas;
Gonzalo Farrugia con Crucis; Juan Rodríguez con Sui Generis
o Polifemo… La lista es interminable.
De afuera me gustan todos los “capos” de la cosa, y
hablando de bateristas más contemporáneos, algunos
me llaman más la atención que otros.
Un lugar especial en mi corazón tienen los bateristas de
Frank Zappa…
Se que viviste un tiempo
en Brasil… ¿Como es ser baterista allá, y como
te influencio su música?
Yo me fui a Brasil porque no podía
sostener a mi familia aquí, entonces viajé con todo
el nerviosismo y expectativa que eso implica. Al llegar me encontré
con estilos que no había escuchado nunca, con una riqueza
musical increíble. Eso hizo “saltar los fusibles”
de mi cabeza llevándome al compromiso de estudiar la música
latinoamericana… Esto para mí se transformó
en algo indescriptible y sin límites, donde uno aprende a
mirar las cosas desde otro ángulo.
Estando allá me dediqué a tocar solamente en situaciones
que me redituaran económicamente, y tuve experiencias maravillosas
como enseñar en Studio Meyer, una de las escuelas más
importantes de San Pablo.
No conocí personalmente
a muchos bateristas, los conocí por medio de sus discos o
por leer sobre ellos. Pero a los que si pude conocer, te puedo asegurar
que su compromiso con la música es total… Por ejemplo,
Vera Figueiredo. Ella tiene un instituto de batería y una
productora de eventos, y por su aporte constante a la cultura de
su país, fue reconocida su labor por el Ministerio de Cultura
del Brasil.
Pero, estamos hablando de cosas que son imposibles de hacer en Argentina…
A veces uno ve en las noticias algún hecho artístico
destacable, pero no hay constancia en ello…
¿Por qué?
Falta cabeza para entender que
política y cultura construye una sociedad mejor para todos.
Parece que solamente los músicos son necesarios para las
campañas electorales… Esto se convierte cada vez más
en una sociedad individualista, dónde cada uno tira para
su lado… O, como dice la famosa frase… ¡Sálvese
quien pueda!
Volviendo a la charla…
¿Con que te encontraste acá en Argentina?
Sin un peso, y “volver a
empezar” (Risas)
Comencé a trabajar en distintas firmas dedicadas a la importación
de instrumentos, a escribir en la revista Music Shop, estudiar,
dar clases; etc. Estos contactos me sirvieron para conocer a la
gente de Premier, obtuve un endorsement; y como artista de la marca
llegué a participar de las clínicas junto a Nicko
McBrain. Después vino el famoso corralito de Cavallo, y nos
dejó a todos “mirando al Norte”… (Risas)
Después de sostenerme como pude gracias a la devaluación,
re comencé el camino de las clínicas y a nivel artístico
lo más importante que hice, fue Chorifunk. Una banda que
hoy no existe más, por esas cosas de la vida que no se comprenden…
La vocación por
la docencia… ¿Como llegas a ser un estudioso de cómo
enseñar?
Yo creo que para enseñar
hay que tener sentido común, y ese criterio, te puede llevar
por lugares nunca vistos ni leídos… En síntesis,
todo lo que se pueda investigar es una preciosísima ayuda
para constituir un fin.
¿Como ves a los
nuevos bateristas que están surgiendo en nuestro país?
En la actualidad, los bateristas
argentinos están en un gran nivel. Por ejemplo, Gustavo Meli
llevó a la batería argentina hasta el culo del mundo,
ganándose el respeto y la admiración de todos…
El tipo se mata a todo nivel, estudiando y enseñando. Organizó
el Mendoza Internacional Drum Fest (MIDF) procurando unir un poco
más lazos culturales de todo tipo. Acá hay un ejemplo
de como hacer bien las cosas: en Godoy Cruz (Mendoza) los organismos
gubernamentales entendieron la importancia del evento, contemplando
los alcances que podía generar a nivel sociedad (turismo,
hotelería, etc.) Le dieron todo el apoyo al festival, y su
primera edición fue un golazo al mejor estilo del Diego…
(Risas) Y la edición de este año creo que tendrá
el protagonismo que realmente se merece…
Sebastián Mamet es otro capo con un bagaje de estudios espeluznante
a su espalda, y a mi sano juicio, realmente envidiable. El tipo
reemplazó a Steve Ferrone (Sabian Show 2001), y no le importó
nada…
Y así, un montón de bateristas más… Siempre
por ahí aparece algún nuevo “monstruito”
del instrumento. Queda claro que Argentina no solamente tiene semilleros
de fútbol…
¿Que aconsejas hacer?
¿En que ser meticuloso para lograr un buen nivel?
Mi único consejo sería
hacer las cosas con amor. Esa pasión a uno lo lleva por buen
camino… Las personalidades son diferentes, cada uno tomará
el rumbo conforme a su carácter.
¿Cómo es
tu relación con Solidrums?
Definir mi relación con
Solidrums es difícil de describir… Me siento como un
“pibe” rodeado de juguetes… (Risas)
Solidrums es una empresa que siempre está procurando crecer,
eso se ve traducido en todas las cosas que realizan. Es gente con
criterio muy amplio, porque no importa el origen o quién
planteé una idea, pero si la misma es valedera, se pone en
práctica inmediatamente… Y no se detienen hasta alcanzar
el nivel buscado…
Si comparo Solidrums con las grandes marcas desde el punto desarrollo
e investigación, Solidrums ha crecido mucho más que
ellos teniendo en cuenta el tamaño de empresa que es actualmente.
Creo en un futuro inmediato, Solidrums estará cabeza a cabeza
con las marcas reconocidas en el mercado internacional… Se
lo merecen.
¿Crees que la industria
nacional tiene mucho que aprender todavía, o esta cerca de
competir realmente con la calidad de lo importado de buena calidad?
Creo las dos cosas: Todavía
tiene mucho que aprender, y está cada vez más cerca
de la calidad internacional.
¿Crees que a quienes
no están en el ambiente les llega el nivel de bateristas
que tenemos, o que lo que se ve por las bandas más populares
tal vez, no es representativo?
No me gusta lo que se escucha actualmente…
Creo que en el presente del rock argentino, no se entiende que hemos
sido los creadores de un género popular, dónde muy
pocos supieron abrirse camino internacionalmente. Sin ofender a
nadie, gran parte del ambiente musical argentino está enfermo…
Está manejado por gente que no tiene la menor idea cual es
su trabajo porque no se invierte en propuestas realmente interesantes.
Lo único importante es ganar dinero… Esto hace que
los artistas que hoy son reconocidos, sean de una calidad musical
pobre… pero estas reglas las impone el mercado. Algunos se
sienten a gusto en el, y otros no… Pero quiero aclarar: Tienen
todo mi respeto por lo que implica llevar adelante un proyecto,
y me parece bárbaro que la gente disfrute con su arte…
Solamente es mi opinión.
Si a esto le sumamos la negligencia de los dueños de los
lugares para ir a tocar, la poca difusión que tienen los
verdaderos artistas, no hay que ser muy tonto para darse cuenta
que todo está “patas para arriba”. Después
de los últimos presidentes que tuvimos... ¿Qué
pretendías? (Risas)
Pero en líneas generales,
creo que carecemos de buenos exponentes del instrumento a nivel
popular… Y acá también quiero ser claro: No
juzgo su condición de músico, simplemente digo que
las reglas actuales del juego hace que todos toquen igual. Excepciones
siempre hay, por ejemplo Fernando Scarcella. Si bien la música
de Rata Blanca no me agrada, creo que Fernando es el mayor exponente
de la batería del rock argentino en la actualidad. No solamente
por lo que toca, a esto hay que sumarle su constante crecimiento
como músico. Debe existir algún otro caso como Fernando,
pero no lo conozco…
De todas formas, bandas buenas o malas hubo siempre y su influencia
llega a la gente de una manera u otra.
¿Como un profesor
hace para llevar al camino del estudio y la constancia a quien empieza
en el instrumento porque quiere tener una banda con los amigos?
¿Se puede?
Se puede si se da la condición
más importante: Honestidad por ambas partes. Si cada uno
cumple el rol que debe desempeñar, es tarea fácil
para ambos.
Para ir cerrando… ¿Cuáles son tus actuales
actividades, y si se puede saber, futuros proyectos?
La docencia es y seguirá
mi actividad principal. Con Solidrums estamos poniendo en marcha
un programa educativo procurando alcanzar todos los lugares posibles.
También con los palillos Checo…
Voy a tocar en las próximas ediciones de Percuba, y el Mendoza
Drum Festival. También le estamos dando forma al nuevo proyecto
con Sergio Graziosi… “El Punto G” (Risas) No,
no es lo que te imaginas…
También con mi banda de amigos de años llamada “De
Mentes Exigentes”…
¿El consejo para
los que recién se inician?
Estas palabras no son mías,
son de Chiche Heger…
Consejos:
1. El primer accesorio de un baterista
debe ser: Un Metrónomo.
2. Cuidar la postura del cuerpo.
3. Cuidarse los oídos.
4. Jamás se debe estudiar o practicar con molestias o dolores
musculares.
5. Estudiar toda la técnica posible.
6. Olvidar toda la técnica posible cuando se toca.
7. Crear permanentemente (comenzando con cosas simples).
8. Integrarse celosamente (groove) con la música y los músicos.
La mayoría de las veces la batería no es solista.
9. Estudiar audioperceptiva y/o un instrumento complementario.
10. Escuchar todo género musical aunque no lleve batería.
11. Distinguir la calidad de un baterista aunque no esté
tocando la música de nuestro agrado o comprensión.