Los LINERO
Una de – generación de bateristas.

Oscar Linero (padre), y Oscar Linero (hijo - más conocido como Oski)… Una generación que no se corta, dado que también esta charla fue amenizada con unos exquisitos mates por parte de Baltasar Linero (sobrino y primo respectivamente) que por “causalidad” también es baterista. O sea, por donde ellos pasan, dejan rastros musicales todo el tiempo. Gente que vive, ama y respira música.

El “papá” es uno de los referentes más importante del movimiento del jazz argentino…
El “nene” es uno de los más excitantes bateristas en la escena musical…

En estas pocas líneas, conozcamos a quienes con su sabiduría y experiencia “degeneran” la mente de los bateristas más jóvenes.

¿Cómo empezó todo?

Oscar: Yo empecé enamorándome del jazz cuando tenía 12 años. Recuerdo que estaba con una gripe terrible, y me pasaba todo el día escuchando la radio. Cuando me repuse, me compré un disco del trompetista Bix Biederbecke y la batería comenzó a “martillarme” la cabeza. Pero cuando escuché “Sing, sing, sing” de Benny Goodman con Gene Krupa a los tambores, decidí ser baterista…
Un día caminando por el barrio con un amigo, pasé por la casa de un tipo que estaba tocando la batería. Le toqué el timbre y le dije que quería aprender. Me cobraba dos paquetes de cigarrillos por clase… (Risas). Ahí aprendí a usar las escobillas, a sentarme detrás de un tambor. Comencé a practicar con instrumentos prestados, hasta que mi vieja me pudo comprar mi primera batería: una Galé con un platillo Zilco de 16”, y un hi hat nacional con el que hice la promesa que el día que lo cambiase, haría un huevo frito con el plato inferior… Cosa que lo hice (Risas). Formé un trío en el colegio secundario, y poco tiempo después, integré el grupo San Francisco Stompers haciendo jazz tradicional donde tocábamos en radios y bailes… Una época donde había mucho trabajo en la Argentina. A partir de ese momento, surgió la necesidad de aprender a leer música…
Al principio lo hice con dos viejitas del barrio donde aprendí teoría y solfeo. Un día me encontré con Junior Cesari en La Cueva, y me alentó a estudiar en serio. Fuimos juntos a estudiar con José Pugliano que durante 25 años había sido baterista de la orquesta de Osvaldo Fresedo, sin duda, uno de los mejores lectores de ese tiempo. Estudie lectura, técnica, y todo lo necesario para trabajar en el ambiente. Un gran maestro.

Oski: Lo mío es más sencillo dado que la música ya estaba en casa. Un día me agarró el ataque, fui a buscar a mi viejo que estaba descansando mirando la televisión y le dije: “Papá… ¿Cuándo me vas a enseñar?”… Y el me respondió: “Ahora mismo”. Salto de la cama y nos fuimos al comedor que oficiaba de estudio, donde había una batería muda. Me senté, me observó por todos lados y me dijo que la postura estaba perfecta, que no había que corregir nada. Justamente, yo siempre andaba jugando con los autitos por ahí mirando a los alumnos y a el mientras enseñaba… O sea, que visualmente la postura ya estaba naturalmente incorporada…

Oscar: (Interrumpiendo) El tipo ya había tomado la misma clase 50 veces… (Risas).

Oski: Empecé a jugar al principio con la batería, y posteriormente, comienzo con las primeras lecciones de lectura. No tuve muchos problemas en la comprensión de los valores de las figuras, ya que en la escuela estudiaba música. Mis viejos se separan, y quedo con mi vieja en un departamento de Villa Luro. Todos los fines de semana iba a estudiar con mi viejo en su nueva casa en Ciudadela. Pero como yo vivía en departamento, en el único lugar donde no tendría problemas por el ruido era la sala de máquinas del ascensor… Así que armé una batería muda, y estudiaba al compás de todos los vecinos que subían y bajaban… (Risas)

Y después de Krupa… ¿Quién te voló la cabeza Oscar?

Oscar: Y después descubrí al más grande de todos los tiempos: Buddy Rich. Pero tardé en llegar a el…
Antes de Buddy, hubo tres tipos que me marcaron profundamente: George Wettling, Nick Fatull, y Cliff Leeman. Eran bateristas del estilo conocido dentro del jazz como Chicago, donde lo más importante era lo que se decía. No era tan importante la técnica, sino como expresarse.
Las demostraciones de técnica no me apabullan… Lo que si me asombraba de Buddy Rich era la técnica puesta al servicio de la música, para que toda la orquesta funcione como un reloj.
Después me asombraron bateristas más modernos como Max Roach, el cual me impresionaba. Pero creo que en Buddy estaban todas las posibilidades de la música, más lo que uno pueda crear. Siempre tuve ese concepto, incluso cuando doy clases… Con la técnica y conceptos, ya se tienen todos los elementos, ahora se puede hacer lo que uno quiera… Pero sin influir, lo más desagradable que me puede ocurrir es que haya un alumno que toque igual que yo. Quiero que sea creativo, y que tenga su propia personalidad.

¿Y tus influencias Júnior?

Oski: Lo mismo que te comenté antes… Ya estaban Buddy Rich, Krupa, Roach en mi oído. Pero el primero que me impactó fue John Bonham. Yo empecé tocando la batería sobre temas de Serú Girán… O sea, que Moro, Pomo con Spinetta Jade fueron grandes referentes para mí. Ian Paice me parece un batero de rock con un swing demoledor. Me enganché mucho con Neil Peart, hice transcripciones de distintos discos Moving Pictures, Hemispheres, Signals, etc. Después apreció Stewart Copeland, y al mismo tiempo, apareció la música latina y sus excelentes músicos. Pero, creo que el baterista que me “desnucó” fue Tony Williams… Después de escucharlo, me dije: “La cosa es por acá”. Cualquier cosa que yo toque, en el estilo que fuere me propuse tocarlo con la misma intensidad y entrega que Tony ponía en sus presentaciones. Tony Williams siempre es fresco, vivo, contemporáneo… Por supuesto también está Gadd, Colaiuta, etc.

¿Y los bateristas contemporáneos?

Oscar: Para mí, un baterista contemporáneo fue Shelly Manne. El tipo la rompía tanto en un trío, cuarteto, big band, u orquesta clásica… Alguien con un vocabulario musical impresionante. Después de él, yo pondría a Elvin Jones, Art Blakey, y Tony Williams. Dentro del rock, me impresionan John Bonham, Terry Bozzio, y Neil Peart. De los actuales, me mata Vinnie Colaiuta.
Y después existen otros bateristas que no se conocen tanto, como es el caso de los brasileños. Por ejemplo, podemos citar a Rubens Barsotti o Rubinho (Zimbo trío) que toca fenómeno como el primer día. O el caso de los bateristas afro cubanos: El negro Hernández, Robbie Ameen… En fin, lo que vos escuchas de esos tipos se te va a quedar pegado seguro…

Oski: Un tipo que me parece increíble es Osvaldo Fattoruso. Yo lo veía con Rada o Raíces y me volaba la cabeza. Gracias a el, desperté el interés por el candombe.

Pasando al plano docente, ya que los dos enseñan… ¿Qué libro no debe faltar en la biblioteca de alguien que aspira a convertirse en baterista?

Oscar: El “Adiestramiento elemental para músicos” de Paul Hindemith es fundamental, sobre todo para aquel que no tiene a nadie cerca. En cuanto a métodos hay una infinidad, por ejemplo: si querés estudias tambor, tenes el Gardner que se escribió en el siglo XIX y es completísimo. Los que son muy útiles son los play – a – long, porque te da la lectura y la música. En mi época cuando estudiabas algo, te tenías que imaginar la música… Hay muchísimos libros… Pero, me preocupa más la formación que la información…

Yo tengo una postura con respecto a eso… Creo que el excesivo flujo de información, a veces es contraproducente…

Oscar: Si te dispersa, si lo es. Si no tenes un estilo de música, un referente, es probable que te disperse y te confunda…

Oski: A veces ocurre que tenes 30 libros, y terminas estudiando dos o tres… Hay libros que son clásicos: Yo me quemé con el de rudimentos de Buddy Rich, y el “Advanced techniques…” de Jim Chapin. Para lectura hay muy buen material en libros como el Syncopation, el Podemski, etc.

Oscar… ¿Cuándo vas a dar una clínica de cómo tocar sin que el humo del cigarrillo te entre en el ojo?

Oscar: (Risas) Yo tengo records que ni siquiera Buddy Rich tiene…. (Más risas) Yo he hasta cantado en cabarets, fumando…

Esta es una pregunta que yo estoy haciendo muy a menudo… ¿Cómo ven hoy la interpretación del instrumento?

Oscar: Lo único que hoy pude salvarnos es la creatividad, y la originalidad. Pero en líneas generales, todos tocan igual. Si todos queremos tocar como Dave Weckl, armar el set o sentarnos como el lo hace, lo único que hacemos es computarizarnos. Lo bueno sería que si uno se encuentra con Weckl, es que le llame la atención lo que estamos tocando… Esa es la diferencia.

Oski: Hay que tomar esos bateristas como referentes, como trabajan los diferentes tópicos… A mi me sucedió de estar toda una tarde con Robbie Ameen que es un referente mas que importante para mí. El tipo se sorprendía de lo que yo tocaba, como yo no podía creer lo que el hacía… Cada uno iba rescatando lo mejor de si, fue una experiencia inolvidable.
Me acordé de una anécdota: En una oportunidad en una clínica de Dennis Chambers le preguntaron cuantas horas estudiaba por día, respondiendo que no estudiaba en la casa. Si lo hacía mientras tocaba con Mike Stern, o Santana, o sea, que estudia musicalmente. Por eso no es de extrañarse que a veces al observar a un baterista con un nivel técnico impresionante, nos aburra dado que no lo hace musicalmente.

Una pregunta tonta… Los músicos siempre tenemos sueños… ¿Con quienes armarías tu banda favorita?

Oscar: Me gustaría tocar con gente del palo, armar algo estable, que siempre crezca sin parar nunca. Tratar de que cada vez sea mejor. Ese es mi sueño…

Oski: Es una pregunta muy amplia, pero parte de ese sueño ya se cumplió que fue tocar con Raíces. En este momento estoy tocando con un pianista desconocido por ahora que se llama Matías Mormandi, y cuando estamos en un escenario, el saca lo mejor de mi. Eso es un sueño…

Rápidamente… ¿Qué están haciendo actualmente, y que proyectos hay?

Oscar: Sigo dando clases. Yo empecé a tocar en la Creole Jazz Band por el año 1984. Me fui, me reemplazó mi hijo… el se fue, y volví a integrarla. Tengo otros proyectos que todavía están en elaboración… Pero, soy medio “secretero” en esto…

Me parece muy bien… ¿Júnior?

Estoy tocando con Adrián Birlis Cuarteto, que es un pianista increíble con una propuesta de jazz latino realmente interesante. También le hago un cambio a un alumno mío Diego Olivera, que toca con Juanjo Hermida y un bajista cubano, Arturo Basnuevas. También tengo un proyecto de tocar cinco meses afuera, y aprovechar el tiempo libre para terminar un libro que estoy escribiendo de candombe. Pero lo estoy haciendo a partir de los toques de los tambores aplicados a la batería.

¿Consejo para los que empiezan?

Oscar: Ser honestos consigo mismos. Que no sean conformistas, que no paren de investigar. Que duden de todo, y que sometan todo a experimento para encontrar el camino…

¿Júnior?

Oski: Además de todo eso, escuchar mucha música para encontrar una identidad. Y poner todo el tuco en función de la música.

Kike Gentile Pont | kgp@drumsweb.com.ar

©2005. www.drumsweb.com.ar | Todos los derechos reservados